El pueblo negro-afrocolombiano ha intentado vivir y sobrevivir dignamente en la historia de este país.Todas nuestras acciones, en cualquiera de los ámbitos a pesar de ser hechos respaldados y comprobados son cuestionados tres veces más que la de cualquier persona blanca o mestiza aquí, pero nosotros seguimos con nuestras diferencias internas, con nuestra aparente “desunión”, de la que hablan muchos y sólo es un estereotipo más usado por los otros en nuestra contra; esta llamada desunión hace parte de una historia que arrastramos y que sin duda deja ver un país que insiste es ser el opresor constante de nuestros pueblos.

Pero hoy repetimos, ¡ya no más! no vamos a permitir que las élites de siempre, de cualquier sector, continúen agrediendo nuestro desarrollo, el cuál hemos ganado con dignidad, no permitiremos que unos pocos nos arrebaten la tranquilidad y el deseo de continuar creciendo como personas, como profesionales como pueblo que somos, y cabe mostrar que hemos estado sumido en la indiferencia histórica de gobiernos que sólo se han aprovechado de unos pocos hermanos que se han considerado Mesías y finalmente siendo instrumentalizados por el mismo, han ingresado a espacios no propios de nosotros, para mantener un estatus que posteriormente lo han llevado a ser desechados porque no los han necesitado más.

Como pueblo negro, tenemos estudiadas las formas múltiples de discriminación que hay notablemente en sectores académicos y políticos; como es el caso del señor Pablo Correa, que en su columna del 10 de enero de 2020 en el diario el Espectador, escribió sobre nuestra recién posesionada Ministra Mabel Torres Torres, un hombre que desde su cómoda silla de escritorio o silla de avión y como observador-periodista en ciencia o como el mismo se describe: Periodista especializado en salud, medio ambiente y ciencia, arrebata con premura la historia que apenas comienza de la ministra, ¿Tanto les molesta que una mujer negra con respaldo académico sea su ministra?

Evidentemente, detrás de ese artículo, hay mucho para discutir porque esa no es una verdad absoluta, y sobre todo las formas para descalificar la trayectoria de la Ministra deja en duda su postura profesional. Tendríamos días enteros para profundizar, pero no daremos esta pelea, porque sabemos que siempre habrá cientos de excusas para comparar y descalificar nuestro desempeño con otros que seguramente sintiéndose más dignos ni siquiera poseen tanto respaldo como nuestra ministra. Es necesario revisar si las oportunidades que nosotros no hemos tenido o en casos excepcionales no las tendremos se debe al racismo y la exclusión de esta sociedad colombiana, o si la comunidad de gente blanca es la única que se siente capacitada.

Por último, desconocer el contexto en que se ha desenvuelto la decisión técnico-política para designar una mujer de las regiones más olvidadas en un Ministerio que inicia, es cuestionar también a la capacidad objetiva de los parámetros de su elección, pero entendemos el malestar de muchos y lo afrontaremos.

Aquí estamos todas las mujeres colombianas, atentas para acompañar, cobijar y proteger a Mabel, aquí estamos para acompañar a la primera Ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación de Colombia de los ataques racistas, machistas y misóginos que salgan de los corazones y plumas de la gente que no quieren ni creen que el pueblo negro tiene gente con talento, talante, con experticia académica, con amplia experiencia y ética, para liderar espacios de toma de decisión e importancia en este país.

El 11 de enero del año 2020 pasará a la historia por muchos motivos: por la posesión de la científica Mabel Torres en Quibdó Chocó su pueblo, por ser una mujer negra y estudiada con altísimos estándares y por ser una gran científica que no hay quien se equiparse con ella. Por lo anterior Mabel llega a un gobierno desprestigiado y la expectativa estará en el estilo y fondo que impondrá en el Ministerio.

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