Por: Pablo Bastidas

A casi seis meses de las elecciones para la alcaldía de Bogotá, parece repetirse la historia sobre la supuesta unión de los sectores democráticos, progresistas y alternativos. Un dirigente que a pesar de todos los cuestionamientos y persecuciones por parte del establecimiento y que logró sacudir al electorado con mas de ocho millones de votos, se muestra indiferente para dar un espaldarazo a su único escudero en la arena política de la capital colombiana, el concejal progresista Hollman Morris.

Se repite la historia, esa que cuando Gustavo Petro Urrego, era alcalde mayor de Bogotá, con su indiferencia para respaldar a Clara López Obregón, marco el destino de cuatro años de peñalosismo y caos para la capital del país.

En ese entonces, se dice que el excandidato presidencial se inclinó durante la campaña por respaldar a Rafael Pardo, y en la recta final hizo un mínimo guiño a quien se perfilaba como la persona que conservaría la política social de la ciudad. Una mala jugada que ahora parece repetirse, pero con el concejal Morris, que siendo el único candidato con una política clara en defensa del metro subterráneo, se mantiene a la espera del acompañamiento lógico de un político que parece ambiguo en su proceder.

Ahora, incluso Petro propuso al exministro de Salud de Santos, Alejandro Gaviria, para que fuera candidato a la alcaldía de Bogotá, intención que fue negada por que los intereses del exministro, giran entorno a la academia y en especifico la rectoría de la Universidad de los Andes.

El “mamonazo” que se esperaba en contra de Morris, tras el escandalo por presunto caso de violencia intrafamiliar, del cual se cuestiona a la exesposa Patricia Casas, por cuanto no es lógico que una persona que ha vivido un nivel de vida favorable, argumente que no tiene para comer, cuando vive en un sector exclusivo de la ciudad, y que además, se asesora de los enemigos políticos de su exesposo, no surgió el efecto esperado ya que según las encuestas, este progresista pura sangre, está por encima de candidatos con larga carrera política como Lucho garzón, Celio Nieves y jóvenes como de Luis Ernesto Gómez; incluso por encima de la candidata del Centro Democrático, Ángela Garzón.

Sin embargo, a estas encuestas amañadas, dirigidas y cuestionadas que los capitalinos al parecer ya no le “comen”, no le sobraría una carga de opinión para que se conozca con tiempo suficiente de maniobra, el respaldo del promotor de la Bogotá Humana hacia el o la candidata que represente al progresismo, que la tiene complicada por ahora, con una candidata del partido Alianza Verde, que comienza como Sergio Fajardo, punteando en las encuestas, pero que terminó siendo develado por wikileaks como una persona servil a los intereses de la extrema derecha.

Ojalá después de elecciones no se diga Petro el ambiguo.

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