Por: Horacio Duque.

Es la consigna del bloque de poder oligárquico dominante en el Estado y el régimen político colombiano.
Al líder de la Colombia humana le están haciendo una demencial y feroz arremetida para destruirlo y barrerlo, jurídica y políticamente, del campo político nacional en el que ha ganado un protagonismo expansivo como representante de un bloque de poder popular en ascenso, con muy serias posibilidades de acceder a la Presidencia de la Republica con un proyecto alternativo de transformaciones sustantivas en la sociedad para favorecer los derechos sociales y democráticos de las grandes mayorías nacionales.
Nada nuevo.
Le están aplicando la misma terapia a la que sometieron al Presidente Hugo Chávez a quien le hicieron la vida imposible desde su alzamiento contra la elite dominante en Venezuela hasta asesinarlo con un plan urdido y ejecutado por la Cía. y otros servicios de inteligencia de los Estados neoliberales preponderantes en la globalización.
Es el mismo formato utilizado contra el Presidente Evo Morales a quien le aplicaron todo tipo de provocaciones y maniobras, acusándolo de narcotraficante y golpeándolo, como ocurrió en un avión en La Paz, en el que el Samuel Doria, una ficha del fascismo boliviano, recurrió a los puños para lastimar a Morales. Pero Evo salió adelante y hoy completa más de 16 años en la Presidencia logrando importantes cambios en dicha nación.
Ni que decir que con López Obrador hicieron lo mismo en México con mentiras, estigmas y fraude electoral durante dos décadas para bloquear su ascenso a la Presidencia de la nación, lo que finalmente se ha logrado con la más amplia votación en la historia republicana de dicho Estado. Esperemos lo que se dará en adelante con maniobras en los mercados y el sabotaje político de la ultraderecha neoliberal azteca.
Las historias de Lula, Correa, Kichner, Lugo y Zelaya son bien conocidas.
Lo de Petro no es nuevo. Su historia política está salpicada de golpes arteros orquestados desde el bloque violento de la ultraderecha. Cuando fue Alcalde Mayor de Bogotá, no le dejaron un día en paz. Desde la Procuraduría General de la Nación, su representante, un siniestro exponente de las hordas nazifascistas, heredero de un prominente integrante de Los Leopardos (1930), el santandereano Camacho Carreño, el señor Alejandro Ordoñez priorizo todo tipo de trabas y jugadas seudo jurídicas para impedir las principales estrategias de Petro en favor de los sectores populares como el subsidio al agua, la rebaja de las tarifas del transporte masivo, la gratuidad de la educación y la salud y la protección de la Empresa de las Telecomunicaciones. Ordoñez, aliado con poderosos conglomerados empresariales uribistas, montaron toda clase de artimañas disciplinarias para destituir y encarcelar al Alcalde, pero por fortuna la fortaleza e inteligencia de Petro hizo retroceder y fracasar ese montaje mediante la más amplia movilización de las masas y la multitud capitalina que se aposto en la Plaza de Bolívar como guardián del interés colectivo.
Con ocasión de su reciente ascenso como candidato presidencial de un bloque democrático y ecológico (con más de 8 millones de votos) y de su ingreso al Senado, posterior al triunfo de Duque en la segunda vuelta, corporación en la que se ha constituido una histórica bancada alternativa, de nuevo se ha reactivado la estrategia para arrinconarlo y demolerlo, hasta hacerlo trizas.
La confluencia oligárquica que sirvió de plataforma a Duque sigue viva y su prioridad es eliminar a Petro, como lo están haciendo mediante el genocidio de cientos de líderes sociales, cuyo exterminio no para a pesar de los falsos anuncios oficiales con planes absolutamente inútiles.
Petro se ha mostrado resuelto y confiado en sostener el ascenso de masas expresado en la más larga huelga estudiantil universitaria que se conozca en Colombia y en el repudio sindical a la regresiva reforma tributaria, que castiga a los sectores más pobres y favorece a la plutocracia bancaria y financiera con gigantescas exoneraciones fiscales.
Su esquema de proyección política combina una incisiva y contundente labor parlamentaria con la convocatoria a la acción popular desde su Twitter y demás redes sociales con amplio impacto.
Los más recientes episodios de su labor legislativa han sido los debates, realizados conjuntamente con el Senador Jorge Robledo, para desenmascarar al Ministro de Hacienda Carrasquilla y su perverso asalto a más de 120 municipios, timados con unos fraudulentos bonos del agua, lo que los llevo a la bancarrota y más pobreza entre sus habitantes.
El otro debate, de contundente resonancia política, fue el realizado hace pocos días al Fiscal General, Nestor Humberto Martínez, un nodo vital del poderío de Luis Carlos Sarmiento Angulo, el hombre con mayor fortuna en Colombia. Las denuncias y argumentos de Petro y Robledo, dejaron al desnudo a Martínez, pues es parte del entramado de corrupción en diversas obras públicas, como la Ruta del Sol que comunica a Bogotá con la Costa Caribe, en la que Sarmiento Angulo conjuntamente con Odebrecht, se robaron miles de millones de pesos mediante compras de papel que fueron dadas a conocer por el Ingeniero Pizano, interventor de esas vías, mismo que fue encontrado sin vida en la ducha, así como su hijo, quien fue envenenado al ingerir cianuro sospechosamente ubicado en el escritorio de su progenitor.
El debate fue devastador, en medio del cual una ficha de Uribe Velez, la nieta de un violento y anticomunista ex presidente terrateniente del Cauca (principal foco del poder colonial español), saco a relucir una video filtrado por el despacho del Fiscal para enlodar a Petro con unas partidas que financiaron sus campañas pasadas, como integrante del Polo democrático, como aspirante a cargos de representación popular.
Es evidente que esa jugada de alcantarilla del uribismo, confabulado con el Fiscal, fue orquestada para tender una cortina de humo al debate adelantado por la fuerza opositora.
Objetivo que no lograron porque el impacto de las denuncias fueron contundentes como demoledoras.
Sarmiento Angulo, dueño de bancos, periódicos como El Tiempo, de gigantescas contrataciones con el Estado y de Fondos pensionales (su fortuna se estima en 13 mil millones de dólares), al igual que su testaferro jurídico ahora Fiscal, han caído en la mayor desgracia y ruina.
Su bancarrota es demoledora. Bloomberg le ha calculado pérdidas a Sarmiento Angulo de más de 1000 millones de dólares en pocos días, después de conocerse la terrible y sospechosa muerte de Pizano.
Su caso hace rememorar lo sucedido en los años 80, durante el gobierno de Belisario Betancur, con el hombre más poderoso en su momento, el banquero Jaime Michelsen Uribe, “El Águila Grancolombiana”, quien se derrumbó, después de ser el ídolo de la casta política, cuando se dieron a conocer sus fraudes y maquinaciones con los ahorros de millones de colombianos, depositados en sus bancos y corporaciones financieras, expropiados con la complicidad de las superintendencias bancarias.
Seguro hoy estamos ante la repetición de esta historia, pues Sarmiento Angulo no es más que un Ídolo monetario con pies de barro que se destruye al ritmo del potente ascenso popular liderado por Petro y los otros reconocidos dirigentes del bloque alternativo y democrático. Otra de las virtudes del complejo de paz en curso que ya acumula dos años de implementación.
Petro y ellos, sus colegas de bancada, son merecedores de toda la confianza de los colombianos de la base. Nada los debe detener. Nada debe impedir su empuje arrollador con las banderas de la paz, la democracia ampliada, la reforma rural integral, el derecho a la salud, la educación, el empleo y la paz.
Muy probablemente el bloque de poder en pánico recurra a nuevas estratagemas, muy violentas a no dudarlo, para frenar en seco el movimiento social focalizado en desalojar del poder a la podrida casta hegemónica.
Vana ilusión. Colombia vive una ruptura histórica que nada la detiene.

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