Por: Luis Guillermo Troya L.

El duro golpe a la institución policial, no solo deja un gran vacío y tristeza, genera a la vez muchas reflexiones, sobre que cambiar, que modificar, frente a la manera de afrontar las dificultades, que nos son afines cómo ciudadanos.

Es emocionante ver a centenares de personas, solidarias con las familias afectadas, por el carro bomba en la escuela General Santander. Flores, abrazos, marchas y mensajes al unisono, clamando por un país en paz y sin actos violentos.
Siempre ha sido así, los colombianos nos unimos ante la desgracia y eso está bien, pero ya va siendo hora que también lo hagamos, en el emprendimiento, en la lucha diaria, en la convivencia habitual, en todos nuestros roles.

Los colombianos debemos salir, de esa actitud individualista, dónde solo importa lo de uno, lo demás es lo demás. Esa es una manera depredadora de vivir, sin tener en cuenta que en determinado momento, ese ser que hemos despreciado o ignorado, nos puede tender una mano en momentos de dificultad, suele pasar. Ya no más agravios, ofensas y amenazas en las redes sociales, argumentemos, construyamos, no importando las diferencias con nuestro interlocutor, se puede ser amigo desde la diferencia.

Colombia considerado por muchos, cómo un gran vividero, merece un cambio de actitud, por parte de cada uno de nosotros.

Hagamos más llevadera, esta realidad que nos compete a todos, acrecentar los odios y las diferencias en un momento como este, no es el camino más indicado, lo que daría un mejor resultado, sin duda alguna, es la unión frente a la institucionalidad, para con efectividad vencer a esos fantasmas de violencia y dolor, que nos están rondando.

Hemos estado anestesiados, pensando que la paz, se construye fácil y de un momento para otro, la historia dice que, dónde se han llevado a cabo procesos similares al nuestro, la denominada etapa del postconflicto, se ha demorado 15 años o más.

Ese terreno, no lo abonan solo el gobierno y los actores del conflicto, nos compete a todos y debemos buscar sin tregua los canales de participación posibles, sin indiferencia, debemos ser capaces de motivar a las nuevas generaciones, para que defiendan a toda costa una Colombia en paz, productiva y emprendedora.

El vacío que dejan en sus familias, los asesinados cadetes, solo se aliviará, si en un futuro, ojalá no muy lejano, los colombianos podamos decir, lo emprendimos, lo logramos!
Colombia crece Y es un país en paz.

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