La clásica canción convertida en ronda infantil y que relata la historia de un militar que no volvió de la guerra, se podría ver nuevamente reflejada en la intencionalidad de un presidente que al parecer no tiene reparo en ser el franco abanderado de una planificada confrontación entre dos vecinos con modelos políticos distantes.

La reunión del presidente Duque y su homologo Donald J. Trump que se realizará el miércoles 13 de febrero en la Casa Blanca, al parecer estará marcada en como seguir la ruta bélica para derrocar al cuestionado presidente de Venezuela, Nicolás Maduro y “legitimar”  al diputado opositor Juan Guaidó como presidente “encargado”.

Como una “ofensiva diplomática” denominanla estrategia que pretenden realizar estos mandatarios; pero bajo la lupa de los intereses reales y las experiencias en territorios ricos en recursos naturales, la verdadera intención será en ultimas, que las armas y los camuflados se tomen la palabra y por medio de la fuerza, adueñarse del petróleo y retener un poder geopolítico que gira hacia Rusia y China.

Organizaciones e iniciativas sociales como Millones de Mujeres Contra la Guerra, alzarán la voz el 8 de marzo, para decir que están contra una posible salida armada y que no se puede permitir que la zozobra del miedo se confunda con una supuesta seguridad, que en ultimas lo único que configura es la destrucción de la vida y de la paz .

Se espera que las gestiones de Iván Duque Márquez y sus amigos ideólogos del Centro Democrático, que son los gobernantes de turno, no sigan incidiendo en que el canto de los mas humildes sea:

“Que Mambrú ha muerto en guerra,
qué dolor, qué dolor, qué pena,
que Mambrú ha muerto, en guerra
lo llevan a enterrar.
Do-re-mí, do-re-fa,
lo llevan a enterrar.

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