Por: Horacio Duque

Desde el segundo semestre del año 2018, en mi condición de columnista de opinión de varios portales independientes e inspirados en el pensamiento crítico y libertario, he publicado varias notas de análisis y señalamientos sobre la grave situación administrativa, contractual y presupuestal de la Universidad del Quindío, que es una institución pública de educación superior del departamento y financiada con recursos que aporta el presupuesto general de la nación.

Previamente había presentado varios derechos de petición solicitando al Rector de esa institución información sobre diversos temas, que, en opinión de estudiantes, profesores y trabajadores asociados en los sindicatos de los mismos, presentaban irregularidades, ilegalidades y perjuicios a los intereses dela comunidad académica y de la sociedad civil regional.

Tales peticiones nunca se contestaron argumentando que la autonomía universitaria le otorgaba un fuero especial a la universidad para colocarse al margen de lo dispuesto en la Constitución y la Ley en lo atinente al derecho administrativo público, en una vulgar distorsión de la autonomía académica que se refiere fundamentalmente al respeto por el pensamiento libre y la creación científica soberana de los investigadores universitarios.

En desarrollo de la controversia planteada por mis notas de opinión fui acusado tanto por un Vicerrector de la Universidad, como por el Rector de ser integrante de unas “redes ideológicas del ELN” empeñadas en desestabilizar la universidad e impedir la reelección del actual jefe de ese centro de educación superior.

Ante tan infame señalamiento y estigmacion, propias de grupos de poder involucrados en situaciones de corrupción con dineros públicos, me vi en la obligación de denunciar ante el Procurador General de la Republica ese hecho de lo cual el funcionario acuso recibo dando traslado a la Procuraduría Delegada para los derechos humanos y al Coordinador Nacional de Fiscalías, Doctor Luis González, quien la remitió al Director de la Fiscalía en el Quindío, Doctor Dorance Pineda, quien mi citó a su despacho para expresarme su preocupación por la situación presentada y para indicarme la existencia de varias investigaciones en dicha entidad sobre diversos casos criminales en la Universidad del Quindío.

Como quiera que esas delicadas estigmatizaciones fueron en el pasado y, aun hoy, precedentes del asesinato de líderes sociales vinculados en denuncias de corrupción en entidades públicas, fui notificado de la generación de mecanismos policiales de protección y cuidado para evitar una mayor tragedia. Procedimiento que hasta el día de hoy es completamente irrelevante.

Pero este complejo caso no solo se limita a la anterior calamidad de amenazas e intimidaciones. Adicionalmente los directivos de la Universidad me denunciaron penalmente en la Fiscalía de Armenia promoviendo una querella contra mí por injuria y calumnia.

Procedimiento que no es nuevo y sigue el trazo de muchas tragedias presentadas en otros lugares del territorio, en que antes del asesinato de un líder social o un veedor anticorrupción, es estigmatizado por los funcionarios públicos correspondientes para luego cerrar con un asesinato y una barbaridad social. Que es lo que quiero evitar con mis denuncias para impedir de esa manera que se repita los casos del profesor barranquillero Correa de Andreis, asesinado por el DAS y la Fiscalía de Barranquilla en el año 2004, atendiendo instrucciones de Jorge Noguera, ex director del Das que hoy paga en la cárcel La Picota una condena de 40 años por los mismos hechos; o el caso de la periodista Flor Alba Núñez asesinada en Pitalito (Huila) el 10 de septiembre del 2015 por Jaumeth Albeiro Flórez, alias El Chori; o el caso del periodista Dorance Herrera de 28 años asesinado en Caucasia (Antioquia) por los Caparrapos el 22 de noviembre del 2015; o el caso del periodista Luis Carlos Cervantes, asesinado en Caucasia el 12 de agosto del 2014, ejecutado por los urabeños por haber denunciado la corrupción en la alcaldía de dicho municipio; o el caso del periodista Luis Eduardo Gómez, asesinado por los urabeños en Arboletes (Antioquia) el 3 de julio del 2011.

En mi caso concreto, los miembros del cuerpo directivo de la Universidad quindiana a que he hecho alusión han perfilado una estrategia judicial en la Fiscalía para silenciarme con multas y otras amenazas penales, en la forma como se dio el día 22 de agosto del 2019, en un clara reiteración de una modalidad de vieja data en la que hay sancionar al mensajero, en que hay que sancionar al emisario, en que hay que punir al que denuncia, donde fui convocado a una Audiencia de conciliación en la Fiscalía de Armenia en la que se me enrostraron una serie de hechos como si yo los hubiese afirmado de manera falaz; recurriendo para ello al expediente que una Resolución que es la número 0626 del 2012 que beneficia los intereses económicos del ex Rector Héctor Polania Rivera y otra Resolución que es de número 0907 del 2007 que beneficia los intereses del profesor Hermes Rincón, (QEPD), están erróneas; quiero aclarar al respecto que revisados los documentos, como se lo pedí a la Fiscalía, evidentemente si cometí un yerro en cuanto a la numeración de las resoluciones y los beneficiarios de las misma, razón por la cual paso a corregir ese yerro sin que ello signifique que estoy diciendo que lo afirmado por mi sea contrario a la verdad, como lo mostrare en próximas notas de opinión en las que reviso al detalle el trazo administrativo de la re liquidación de la pensión de jubilación y por vejez del ex Rector Polania, en las que se incluyeron ilegalmente factores como la prima técnica y los pagos por vacaciones para alcanzar una cifra multimillonaria en los pagos ejecutados por la universidad del Quindío; e igualmente el trazo administrativo de los pagos prestacionales al profesor Hermes Rincón (Qepd) a quien se le reconocieron tiempos de servicio aun estando preso desde el 2003 por una condena judicial de la justicia ordinaria, situación que no fue advertida por la Oficina jurídica y los asesores correspondientes de la Universidad.
Ese fue el único punto en que me hizo caer en la cuenta de mi error el rector de Echeverri Murillo, que esos números de Resolución estaban trocados.

Nota. A la manera como el ex Presidente Turbay, el del Estatuto de Seguridad y las caballerizas torturantes de Usaquén, se declaro el único preso político de su época (1979-1980), el grotesco Rector Echeverri de la Universidad del Quindío se declaro perseguido político de Sintradmin, el sindicato de los trabajadores administrativos de dicha institución de educación superior. Mala cosa. Tanto Echeverri como su oscuro Vice Rector Polania Obando están preparando una nueva arremetida contra los líderes sindicales del sector administrativo como contra quienes acompañamos su valiente lucha contra la corrupción, el autoritarismo y la ineficiencia administrativa imperante en la UQ. Por cuenta de la acusación lanzada por Polania Obando que me señalo de integrar unas fantasmaticas redes ideológicas del Eln en el Eje cafetero y en el Choco, ya soy objeto de seguimientos y amenazas criminales de las Águilas Negras y de otras bandas paramilitares como la Cordillera de Dos Quebradas que está integrada por sicarios pagados por Macaco y sus entorno familiar.

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