Hablar de Carlos Romero es hablar de la historia de las izquierdas en Colombia.

Humanista de una época de muchos cambios de paradigmas, de conflictos, estigmatizaciones a la diferencia, de guerras frías, de lucha social y política, de violencia, de compromiso, en la que el siempre con temple, valentía y verraquera enarboló la bandera de la transformación, de la convergencia, del anhelo de Paz, de la profundización de la democracia.

Samario universal, hijo de los sobrevivientes de las bananeras, militante comprometido con las causas nobles, uno de los pocos sobrevivientes de la dirigencia política de la Unión Patriótica en los tiempos de la guerra sucia que hoy revive, profesor universitario, periodista, folclorista como pocos, conocedor del vallenato que sonaba desde el amanecer en su casa con los pitos de Luis Enrique Martínez, los versos de Diomedes, y las letras de Escalona, amigo, líder, consejero, analista político, fue mentor en la política y formador de toda una generación de gente rebelde, consciente, crítica desde la Secretaria General del Partido Comunista y luego sobrevivió al exilio, al embrujo autoritario de la ultraderecha, a las guerras de la Paz, y alcanzó a ver firmado un acuerdo de Paz que desde La Uribe llevaría su sello de Paz con justicia social. 9 veces concejal y 10 veces electo  por los sectores alternativos, desde la tribuna del concejo de Bogotá con sus recios debates, con su temple y alegría Caribe, siempre lo recordaremos. Paz en su tumba.

El anhelo de Paz con justicia social pierde a uno de sus bastiones en Colombia. La historia de la política colombiana escribirá su gesta, a partir de hoy nace una leyenda de la dirigencia política colombiana y la memoria viva de un amigo, de un maestro, de un humanista de libre pensamiento y buenas costumbres, de un defensor de los más débiles.

Manifestamos, desde la militancia en Santa Marta, del movimiento Todos Somos Colombia, nuestras condolencias a la doctora Clara López, a sus hijos Clara, Carlos Iván, Clementina y Federico, a sus nietos y a toda la familia y militancia de Todos Somos Colombia, nuestras condolencias y profundo dolor por su partida. Abrazo compartido.

Su fuerte voz, su legado, su afecto perdurará por siempre en la mente, en las acciones, en la memoria  de  quienes luchan cada día por una Colombia más justa, más humana y más democrática, para todos. Laureles, muchos laureles. Buen viaje Carlos Romero. Acá seguiremos, en la lucha por la Colombia que tanto soñó y luchó en su prolifera vida.

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