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Es palpable la sensación de que no sólo la economía, sino que el país no va hacia ningún lado, pero las y los colombianos sobreviven porque es un sentimiento que ya conocen, la esperanza que viene con las elecciones se desvanece pronto ante la intolerable realidad, que hace muchas veces que sea mejor no participar de las decisiones políticas, porque todo en ese ámbito de la vida tiende a empeorarlo todo, en el día a día de las gentes exceptuando obviamente aquí a unos poquitos.

El empleo, la capacidad de sostenerte, de participar del mercado a partir de un salario que obtienes por generar valor en el uso de tu tiempo, tu fuerza y tu conocimiento, si se ve así, todos en Colombia tienen uno. Un empleo, pero no todos en Colombia tienen un ingreso y ahí radica el problema. Este no es un tema de desocupación, es un tema de ausencia o insuficiencia del ingreso. Vendedores, campesinos, las personas que cuidan el hogar, artistas, etc, etc, todos y todas tienen un “trabajo” o un “empleo” pero su ingreso es el correcto?.

Todos los gobiernos han luchado contra la desocupación, pero ninguno se le ha medido a la titánica tarea de redistribuir los ingresos. Colombia es un país que produce y produce a lo loco, aquí se han robado la plata de todos una y otra vez y el circulante aún se ve, la plata sale más de lo que entra, pero aún así, se percibe qué hay; es decir hay riqueza hasta para robar, porque estamos mal pero podríamos estar peor dicen los más optimistas entre los pesimistas, los optimistas ilusos como el presidente creen que con decir que la economía del país ha crecido 3% a la gente le aparece el pan en la mesa y el techo sobre la cabeza.

Por otro lado, creer que el bajón en los ingresos de los colombianos es culpa de la inmigración venezolana, es destruir su propio argumento, desde que el país crezca habrá una economía saludable para todos, pues es obvio que ante una inversión de la pirámide poblacional y las pobres intenciones de la ciudadanía de reproducirse, la inmigración extranjera es una oportunidad de oro para estabilizar la producción interna a costos bajos, pues a esa fuerza laboral no fue necesario brindarle salud, educación y bienestar durante 20 0 40 años, en otras palabras el bono de productividad que tiene el país en este momento hace inexplicable la situación laboral y económica de su ciudadanía.

Yo propongo, en vez de estar favoreciendo los intereses explotadores de los más ricos del país, que son incapaces de compartir de manera equitativa los ingresos que generan las diferentes fuerzas laborales que sostienen, el gobierno se pone de parte de la ciudadanía y empieza a fortalecer los mecanismos de ingreso sin pauperizar las condiciones de vida de esa ciudadanía. Yo le propongo tres factores a tener en cuenta, pues reconozco que en la sociedad enmarcada en el capitalismo no es la producción sino el consumo el generador de estabilidad, por lo cual hay que garantizar el ingreso, de tal manera el gobierno debería empezar como ya lo hacen sociedades de capital más consolidadas en rentas personales a sus habitantes cuando cumplan labores de cuidado; tambien lograr una efectiva inmersión de la fuerza laboral femenina en los empleos que generan mayor remuneracion o mayor empleabilidad, como el sector construcción y tecnológico; y por otro lado y tal vez lo más importante cumplir con la reforma rural integral de los acuerdos del Teatro Colón.

Es menester reconocer que las mentes más capaces del país estuvieron inmersas en la búsqueda de soluciones profundas a problemas estructurales, muchos de ellos generados en la brecha campo – industria durante más de 6 años, como para que ahora usted pretenda borrar eso de un sólo manotazo.

Señor presidente pongase las pilas, porque a este paso va a salir con los bolsillos llenos, las palmaditas de sus empresarios en la espalda y una ciudadanía iracunda muy pronto. Antes de lo que usted se imagina, porque los colombianos no nos resignamos a este destino que los nuevos tecnócratas al servicio del acaparemiento pretenden imponernos como visión de país, condenandolos a la esclavitud y la miseria.

Calladita no me veo mas bonita.

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