Los colombianos cansados del discurso bélico tienen la oportunidad única de salir de la polarización en la que los extremistas plenamente identificados han sumido al país.

La gente que ya identificó que la problemática es de tipo social y de la corrupción de quienes atornillados en el poder se presentan como salvadores y protectores de un lado u otro, son los colombianos que tienen la oportunidad de decirle ¡no más a una falsa seguridad democrática! Que de lo único que se ha encargado es de poner miles de muertos y de polarizar  a la ciudadanía.

En las urnas el próximo 27 de octubre, se podrá sepultar a los promotores de la guerra diciéndoles  no más mentiras y no más guerra.

Con la firma de los acuerdos de paz y todas las dificultades e incumplimientos de ambas partes, se evidenció que la cortina de humo promovida por los extremistas, ocultaba la verdadera razón de la inequidad en Colombia, un país robado por la corruptela de los inescrupulosos, que negocian la salud, la educación, el empleo y todo el bienestar de los colombianos. Recuerden que en campaña aseguraban que existirían menos impuestos y más salario mínimo, cosa que, no fue si no otra de las miles de mentiras utilizadas por los de siempre.

Con la cuestionada decisión de Iván Márquez de volver a las armas, se evidencia que el negocio de la guerra sigue vivo y que en definitiva, el uribismo hizo trizas los acuerdos de paz y arrinconó a un sector de la guerrilla, que al parecer se convirtió en servil de un mecanismo propagandístico, de que sea necesaria la mano firme del innombrable y poco democrático personaje que incluso el 8 de octubre deberá acudir a la justicia.

La desinformación hará carrera  para confundir a la ciudadanía y como estrategia política se utilizara otra vez  indignar a los votantes con la falsa argumentación de la necesidad de protección y se sembrara el miedo, que tanto utilizan a diario los guerreristas huérfanos de paz.

El gran reto, estará para quienes con propuestas verdaderas y de tipo social, desenmascaren con contundencia y liderazgo a los seguidores del señor de las sombras, la muerte y la falsa seguridad democrática, que es mas bien un grito permanente … a la guerra, a la guerra

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