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El pasado jueves el país despertaba con la noticia de la muerte de uno de los peores criminales de su historia, un hombre que en su prontuario contaba con más de 300 muertes, desapariciones, torturas y demás actos que rodeaban el negocio criminal del narcotráfico.

Jhon Jairo Velásquez Vásquez alias ´´Popeye´´ era la mano derecha de Pablo Escobar y a quien le encomendó gran parte de los peores crímenes que se hayan cometido en Colombia, se convirtió en un personaje mediático, un referente para muchos sin importar que nunca llego arrepentirse de sus crímenes, no contó la verdad a la justicia, dejó acusaciones inconclusas contra un expresidente y sus vínculos con el cartel de Medellín y después de salir de prisión se dedicó a llevar un mensaje de odio en cada una de sus polémicas declaraciones que tenían eco en todos los grandes medios.

Popeye se autodenomino el general de la mafia y creo un personaje en torno a ello, se hizo youtuber, escribió un libro y en sus contenidos narraba historias sobre personajes del cartel de Medellín y sus propias ´´aventuras´´ como sicario y hombre de confianza de Pablo Escobar.
Lo absurdo no es que un personaje de estos se aventure a convertirse en un referente mediático, lo absurdo es que una sociedad tan golpeada por la violencia y el narcotráfico sirviera de caja de resonancia de un tipo que en cada una de sus intervenciones hiciera apología al delito.

Nos convertimos en una sociedad que ama la cultura traqueta, que defienda a criminales y que cree que el camino al éxito es el que aparenta ser más fácil, ahí las razones para que personajes como Velásquez se conviertan en referentes sociales y políticos ya que además una de sus banderas fue la oposición al acuerdo de paz y su presencia activa en las marchas convocadas por el centro democrático donde era recibido como un héroe por los simpatizantes de esa organización política.

Pero el tema no es únicamente un problema de la base social, el cariño, admiración y respeto a Velásquez escalo hasta las grandes esferas del Estado y es así como el General Zapateiro Comandante General de las Fuerzas Militares lamento públicamente el deceso de uno de los peores criminales de nuestra historia, no se sabe si lo hizo de bandido a bandido como decía Popeye o de general a general como honores póstumos a un compañero de luchas.

Las declaraciones de Zapateiro son un insulto a las víctimas del narcotráfico en Colombia, personas como Luis Carlos Galán, Rodrigo Lara, Carlos Mauro Hoyos, el Coronel Valdemar Franklin Quintero, el magistrado Álvaro Medina, la magistrada Mariela Espinosa, cientos de policías, militares y ciudadanos inocentes fueron asesinados por la organización criminal a la que pertenecía Velásquez, lo del general es apología al delito y una ofensa a la memoria de las víctimas y sus familias.
Zapateiro no puede seguir en su cargo, un representante del Estado debe comportarse de manera ejemplar y no romantizar criminales a pesar de su muerte, sus declaraciones más que desafortunadas son escandalosas y dejan muy mal parada la institucionalidad, el presidente de la república debe actuar antes que el general recuerde la memoria del Carlos Castaño, Pablo Escobar o Rodríguez Gacha exaltándolos como grandes colombianos aunque seguramente no pasara nada y las declaraciones pasaran por alto sin un comentario de rechazo por parte del presidente Duque.

 

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